El último informe anual del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) indica que en la región metropolitana de Buenos Aires se registraron, entre julio de 2007 y junio de 2008, 121 muertes en hechos de violencia en los que participaron integrantes de las fuerzas de seguridad.
De esas 121 personas, el 79 por ciento murió en supuestos enfrentamientos armados y, según el CELS, la reiteración da cuenta del uso de armas por parte de funcionarios que se encontraban fuera de servicio.

Con la importante excepción de no haberse tratado de un “enfrentamiento armado”, el caso del oficial Pablo Sanhuesa, quien hasta el domingo pasado prestaba servicio en la comisaría 1ra de Tigre, parece cuadrar perfectamente bajo los lineamientos analizados por el CELS.
A Sanhuesa se le imputa el asesinato de Juan Cruz Marqués, un joven de 26 años recién recibido de periodista deportivo que, en la madrugada del domingo, volvía de bailar tras haber festejado el Día del Amigo en la zona céntrica de Zárate.
Al momento en que Juan Cruz dejaba el boliche, Sanhuesa se despertaba en el auto de un amigo con quien había estado momentos antes en el boliche La Mónica, sumergido en su propia borrachera y sobresaltado porque, al parecer, alguien le había robado un bolso.
La versión del ex oficial asegura que salió a perseguir a los supuestos ladrones y que, al cruzarse con Marqués, lo derribó de un culatazo y le disparó al abdomen con su arma reglamentaria. Sin embargo, los testigos indican que el policía, que estaba de civil, realizaba disparos en varias direcciones y repetía a viva voz que había sido asaltado. Fue en ese momento que una de las tres balas atravesó la vida de Juan Cruz.
Lo cierto es que el informe preliminar de la autopsia del cuerpo arrojó que el balazo lo recibió por la espalda.
Para la mamá de Juan Cruz, Vesna Ravnik, no cabe duda que el de su hijo es otro caso más de gatillo fácil, pero la mujer va más allá cuando denuncia que el Gobierno “le da a cualquiera el título de Policía”.
Tan desafinada no parece estar la lectura que Vesna hace sobre la realidad de las fuerzas de seguridad contemporáneas. Sería bueno que alguien se lo explicara al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, quien defiende a rajatabla la designación al frente de la Policía Metropolitana del ex comisario Jorge “Fino” Palacios, señalado por presunto encubrimiento en el atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), en el que murieron 85 personas; en el accionar de una banda de secuestradores responsable del asesinato de Axel Blumberg, en el 2004, y de haber ejercido la represión en la sangrienta masacre del 20 de diciembre de 2001.